miércoles, 21 de diciembre de 2016

Joan Baptista Humet o el sueño de los justos



Basta con hacer un pequeño retroceso en el tiempo de la mano de viejos vinilos para que de repente brille la luz nuevamente. Cuánto bueno quedó archivado en la memoria. Seguramente tuvieron su tiempo y su lugar. Hoy duermen esperando alguna chispa que les despierte.

Y en esas estaba cuando efectivamente surgió como de la nada Joan Baptista Humet. El catalán de adopción que se mantuvo unos años en el éxito y otros tantos en el anonimato local o regional que curte la piel permeable del buen cantautor.

Humet anduvo a medio camino entre el éxito que proporciona el aplauso generalizado y agradecido del gran público y ese reducto artístico de culto que gusta saborear sin codazos de la savia destilada que regala una voz muy personal que se embroca tan sutilmente en la poesía de sus composiciones.

El valenciano, que junto a Serrat subió por primera vez a un escenario en 1968 -tenía solo 18 años- compartió en su cancionero el bilingüismo propio de sus raíces en tiempos de represión y posterior transición, creando discos íntimos, menos accesibles unos, más comerciales otros. Estos segundos cantados en castellano.

Pronto superó el tic político de sus compañeros de profesión pero sin olvidar el contenido social, la crítica incisiva pero desde un lenguaje poético, sensible y carismático. Se acompañó de arreglos que hicieron de sus canciones éxitos irrefutables acoplados a su voz intransferible y bien timbrada.

La historia de Clara en 1980 se convirtió en un éxito sin precedentes en su carrera que mantuvo algunos años más. La vida real y cruda de la droga ante una sociedad ya insensibilizada ante ella. La esperanza de un mundo mejor sobre el espejismo de un sueño inducido fatalmente y del que ya no se vuelve.

Joan Baptista Humet murió en 2008. Fue homenajeado por la profesión. Lo que ya no tengo tan claro es si alguna vez no quedó arrumbado en las cunetas del olvido.





sábado, 23 de abril de 2016

Roxy Music - Avalon




Parecía que iban a desaparecer. Había rumores en aquel tiempo... y no eran del todo fundados como se comprobó después. Pero en la récamara les quedaba un disco más. Y no uno cualquiera. Sería el más importante en el éxito general de la banda pionera del glamrock de los primeros setenta y que se inventó el dandy Bryan Ferry con la inestimable colaboración de Brian Eno y sintetizadores.

Esa fue su aportación. Una manera elegante y edulcorada de hacer rock desde el Reino Unido que tanta influencia tuvo en años posteriores. Y las formas de un Ferry sobre el escenario que daba color a cada interpretación.

Sería por esto que Avalon (1982) cayó tan mal a sus seguidores de siempre que veían como en los últimos discos el grupo se alejaba de su sonido original. Pero les aportó ventas, muchas ventas y el favor de los que disfrutaban de esta otra forma de entender a la Roxy Music.

El álbum Avalon es un compendio de bonitas canciones pop, bien elaboradas y algo sofisticadas en ocasiones. No dejaba de ser un compendio atractivo de temas que sentaba las bases del movimiento nuevos románticos de los ochenta. Hasta en eso fueron precursores los Brian (Ferry y Eno).

El álbum se mantuvo durante 3 semanas seguidas en el nº1 de los más vendidos en Gran Bretaña. El resto de Europa y el mundo no fueron ajenos a la hazaña. Rápidamente el bonito More Than This se destacó actuando como avanzadilla en abril del álbum que llegó dos meses después.

A partir de él temas como el que da nombre al disco o Take A Chance With Me venían a confirmar que estábamos ante el disco más importante de la Roxy y con el que daban fin a años de carrera. Ya no hubo más discos. Se cerraba el ciclo preciosista de Flesh and Blood (1980) y la confirmación destacada del guitarra Phil Manzanera de Manifesto (1979).

Hoy es una joya de los 80. La lista de los cien discos más importantes del magazine musical Rolling Stones lo sitúa en el puesto 31. Además de estar entre los quinientos discos más importantes de la historia. Datos que sugieren una valoración.




domingo, 17 de abril de 2016

Coltán, El Mineral Estratégico.




El tiempo de asueto es el mejor para ordenar el escritorio con la paciencia que nos falta el resto de días. Este libro aquí, el otro allá y aquel que está debajo de ese disco que he redescubierto ayer, debería volverlo a leer...

Abducido en ese trajín he encontrado este libro que os propongo. Es del periodista y escritor de lo desconocido Miguel Pedrero. Las Cloacas del Poder viene a ser un complemento al que ayer te comenté de Eric Frattini por si quedaste con ganas de más. Éste es una visión más global de los distintos gobiernos y sus intereses particulares repartidos por medio mundo.

En él hay un capítulo que me ha llamado poderosamente la atención. Como es conocido muchos de los componentes electrónicos que se utilizan en la confección de equipos radioeléctricos, telefonía móvil, etc., están construidos con un mineral de propiedades eléctricas excepcionales y con la singularidad que es tremendamente resistente al calor, se llama coltán.

Se puede adivinar sin mucho esfuerzo el poder estratégico que guarda dicha piedrecita según la ordenación del mercado mundial. Hay quienes matarían por ella y no es un recurso lingüístico. Se ha matado por ella y de qué manera. Y abundando en dicho despropósito está la aquiescencia de los gobiernos. Para saber cómo vayamos al ejemplo que explica el capítulo.

El principal productor de coltán es Australia. Pero el ochenta por ciento de las reservas mundiales se encuentran en África, concretamente en el Congo. Francia y Estados Unidos van a la zaga por hacerse con la preciada piedrecita. En medio de todo la población local asiste impotente a esa pugna soterrada entre ambas potencias. Población que a su vez es víctima de hambrunas inmisericordes.

Pero la África clásica aún conserva un sistema tribal de organización. Por tanto países como el Congo o Ruanda suelen entrar en guerras internas perjudicando por lo tanto los intereses mercantiles en torno al coltán. La solución que han tomado las grandes potencias es a la vez la más eficiente y la más ruin, es decir, el apoyo sibilino a uno u otro clan o tribu para hacerse con el poder y así disponer de la exclusividad en la explotación del preciado recurso mineral. Esa es la guerra fría que mantienen allí Francia y EE.UU.

Un dato más para la reflexión. A comienzos de los noventa los dos clanes Ruandeses, los Hutus y los Tutsis, entraron en una confrontación genocida. Ninguna de las dos potencias citadas con presencia estratégica en el país hizo nada. Quiero decir nada por evitarlo. Todo lo contrario. De manera encubierta, por supuesto, abastecieron con todo el apoyo material y moral al bando que en mejor disposición estaba para garantizarle sus intereses en la zona. La ONU se inhibió. ¡Vergonzoso!. Hubo un millón de muertos. También una película que retrató con toda la crudeza el conflicto, Hotel Rwanda.

En las Cloacas del Poder hay más joyitas así. Léelo y después concluye mis comentarios.